El 9 de enero, diversas organizaciones sociales y políticas se congregaron en una masiva manifestación frente a la Embajada de Estados Unidos en Santiago para repudiar para repudiar la injerencia y agresión militar estadounidense contra Venezuela, y para alertar sobre las consecuencias de esta escalada para toda América Latina. La movilización reunió a movimientos antifascistas, partidos políticos, agrupaciones de ex presos políticos y organizaciones de izquierda, que coincidieron en la necesidad de enfrentar el intervencionismo histórico de Estados Unidos en la región.
Durante el acto, Paloma Griffero, del Movimiento por la Paz Antifascista, denunció que “ellos esperan quedarse con los recursos naturales de Venezuela y luego, como puerta de entrada, están amenazando a todo el resto de países latinoamericanos”, llamando a mantenerse “unidos en contra de los yanquis”. A su vez, José Peralta, del Partido de las y los Trabajadores, afirmó que “esto va a ser un movimiento que va a crecer en Chile y en el mundo porque lo ocurrido el 3 de enero es inaceptable”, advirtiendo que se trata de “una amenaza para todos los pueblos del mundo y especialmente para América Latina”.
Las intervenciones también abordaron la relación de dependencia y dominación que Estados Unidos ha ejercido históricamente sobre el continente. Miguel Retamal, de la Agrupación de Ex Presos Políticos de Chile, señaló que “hay muchos chilenos que aún no toman conciencia de que somos una colonia de Estados Unidos”. En la misma línea, Félix Madariaga, del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas, sostuvo que “ya sabemos cuáles son las secuelas que deja Estados Unidos cuando ingresa en un país, robando los recursos naturales y violando los derechos humanos”.
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